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BACO & LIFE STYLE

Vino y muchos mundos cercanos…

El champagne, sí, pero con alma… 

No soy, mejor dicho, no era,  muy fan de las burbujas, incluidas las del champagne. Pero Pedro Ruíz Belda se ha encargado de llevarme, mediante algunas Catas, a terrenos desconocidos para mí, en este caso, de nuestros vecinos del norte. En concreto de Champagne. Hace unos días, en su pequeño gran templo de Tiza y flor,  fue ya mi autoconfirmación definitiva de que me han enamorado estos vinos. Pero debo explicarme. Hace unos días hubo otra cata mágica en su espacio, y ya van muchísimas!. Los chicos de A la volé fueron los invitados. Álvaro, Manuel, Nacho. Tres amigos, tres amantes convencidos del champagne. Pero del champagne con alma, del vino que detrás tiene a un pequeño artesano que busca, mediante el absoluto respeto a la tierra, el más honrado de los champagnes. Fueron 10 los catados, un número con garra, un número que invita al optimismo, como así fue la tarde. Una tarde de diez. Con madera, con inox, siguiendo la biodinámica, sin ella… Pero todos con mucho esfuerzo detrás. Y en todos se transmitía ese cariño. La forma de transmitir de Álvaro y Manuel, su pasión contagiosa ayudó a mi conversión definitiva hacia los vinos con alma… Y con burbujas francesas!. Frescor, profundidad, mil matices, color, sabor… Y las historias que había detrás de cada pequeño productor. Todo hizo que fuera una tarde en la que salí de la cata convencido que el camino que uno ha elegido es el correcto. Vuelvo a explicarme. Hace ya un tiempo que le pido al vino que me emocione, que me provoque una sonrisa, que me cuente historias. Exijo que tenga personas detrás con nombres y apellidos. Exijo un respeto absoluto al que ejerce el maravilloso (a la par que duro!) trabajo a pie de campo. Llámese agricultor, viñador, bodeguero. Me gustan los vinos ‘puros’ en su génesis, muchas veces con bellas historias personales detrás de búsquedas de Shangri—las particulares. Mi experiencia personal me ha decantado hacia ese tipo de vinos. Al margen de etiquetas, al margen de cualquier dogmatismo enológico. Sé lo que me gusta. Y Pedro tiene mucha culpa de ello!. Me gustan los #vinosconalma, simple y llanamente… 

Y debo confesar que un valor añadido de esta gran tarde fue la presencia de David Bernardo López Lluch. Maestro, amante confeso del champagne, embajador de este y por encima de todo un erudito con ganas infinitas de compartir… 










Ribeiro, de un pasado ‘real’  a un futuro sin límites. 

Te invita la Denominación de Origen Ribeiro junto a destacados comunicadores y blogueros del vino a visitar este rincón de Ourense. Hacia allá te vas con un compañero de viaje con el que compartes un proyecto-realidad en torno a los ‘vinos con alma’que cada día te engancha más y más(Indie Spanish Wines) .También acudes como la parte comunicativa de la Escuela de Catas de Alicante. Llegué  impresionado a mi mediterráneo desde esta bella y brumosa tierra gallega. Y entonces llegó mi proceso de sedimentación de todo lo vivido y sentido. En este caso, aún más. Fueron tres(en nuestro caso, Nacho y mío,cuatro) días intensos en extremo que necesitaban un periodo de barbecho para poder plasmar por escrito y por fotos parte de la experiencia. Quería, necesitaba,  poder transmitir todo lo que me traje de esta tierra de una forma lo más concisa y aproximada a la realidad. Al menos a mi realidad, a la que yo percibí. De ahí esa especie de barbecho, de dejar pasar un tiempo para ‘controlar’ mi efusividad e incluso agradecimiento por la invitación. Y ya llegó el momento. 

Hace breves días Ribeiro, su DO recibió un importante premio. Importante por quién lo otorga, Verema, y la forma de hacerlo, mediante votación de aficionados y profesionales del vino de nuestro país. El premio era al mejor Consejo Regulador de vinos de España… 

Llegamos a Santiago algunas horas después de lo previsto tras un ‘accidentado’ viaje del que prefiero olvidarme. Lo sentíamos por la persona de la DO que nos iba a recoger. Erika fue el bálsamo que apaciguó el tremendo malestar por el retraso eterno del vuelo. Inmenso trabajo el de Erika. La cara más ‘cercana’ por sus funciones dentro de la DO nos hizo la estancia de lo más agradable. Hace poco leí que uno no puede ser un buen profesional sino es buena persona. En este caso se comprueba a las mil maravillas. En el largo trayecto hacia el hotel nos pone al día con las mil y una preguntas que le lanzo en plan niño!. El paisaje, su conversación, algo me dice que el viaje va a ser mágico. Como así fue. Nos invitaron como nos indicó la gerente, Cristina Alcalá, para dar a conocer quiénes  son, su historia, su presente, y donde quieren llegar. Muchas DOs podían tomar nota de la pasión, pasión, sí, pasión, que Cristina tiene a su trabajo,la cual contagia. 

Llegada al hotel, contacto con algunos compañeros de los próximos días. Un grupo de lo más interesante. A muchos de ellos los conocía vía redes. En definitiva, gente de la que aprender, y mucho. Un lujo compartir estos días con ellos. Al día siguiente, empezamos la ‘maratón’ para los sentidos. En el extremo noroccidental de Ourense, al sur de Galicia en las confluencias de tres valles formados por los ríos Muñoz, Avia y Arnoia. Apenas 2.800 hectáreas de viñedo cultivadas entre los 75 y 400 metros son las responsables de vinos ‘diferentes’ en el sentido más laudatorio del término. Treixadura es su uva reina en las blancas junto a la albariño, albilla, torrontés, lado, macabeo, godello, palomino y loureira. Y brancellao, mencía, caiño longo y garnacha tintorera en las tintas. 

Una pasado glorioso fue el de Ribeiro. Dos siglos antes de Cristo ya tenemos noticias de su relación con el vino. Los monjes del Císter en San Clodio continuaron y perfeccionaron el estudio de terrenos y uvas. Y comerciantes judíos llevaron por toda Europa el famoso líquido de estas tierras. El río Miño hacía de excelente autopista. ‘Rencillas’  religiosas con los ingleses y plagas en siglos posteriores se unieron en contra de esta tierra. De 1850 a 1892 llegó la debacle. Oídium, mildiu y filoxera acabaron con la gloria y esplendor. Variedades nuevas más resistentes y emigración diluyeron ese gran pasado. 

Pero a diferencia de otras DOs donde siguen viviendo (mejor malviviendo) de rentas históricas inexistentes, en esta zona luchan por un presente y un futuro que devuelvan parte del prestigio del pasado. Y visto lo catado, que fueron más de 100 vinos!, lo van a conseguir. Han sustituido el monocultivo de palomino y tintorera por variedades autóctonas. Aunque bien es cierto que se pueden hacer grandes vinos en compañía de estas dos uvas, los ejemplares más longevos y de mayor calidad,  como nos comentaba un gran hacedor de vinos del que hablaré en breve. Pero esa es otra historia. 

Volviendo a los vinos,  y como dice la gran enóloga Almudena Alberca, el ‘poliamor’ le sienta genial a los vinos de Ribeiro. Lo comparto plenamente. Hemos probado coupages ciertamente espectaculares, tanto en blancos como tintos. Y un comentario añadiría aquí. Los tintos. Aunque son sólo un 10% del total,  son algo espectacular. Un frescor, una acidez con fruta que llegan a emocionar. 

Una combinación de producción en equilibrio, siempre trabajoso, obviamente, entre grandes y pequeños productores. Entre ‘adegas’ y ‘colleiteiros’, entre bodegas y cosecheros. Un afán por darse a conocer como demuestra esta experiencia con dos hashtags, #Ribeiro y #DescubreRibeiro que llevo ya como algo mío. Una tierra única por su belleza. Una autenticidad sin maquillaje en su gente, en sus vinos y en su gastronomía me dan el convencimiento de que he estado en una zona en la cual se preocupan y ocupan en mejorar día a día. Con todas las dificultades propias de una tarea como esta la de recuperar para el mundo del vino, de esta y futuras generaciones, unos vinos únicos, estoy convencido de que darán que hablar los vinos de Ribeiro. Y mucho. Ya lo hacen. Pero esto es sólo  el principio. Toda la magia de sus valles, de sus laderas, de sus ríos embotellada. Os imagináis lo que supone eso para los que amamos el vino?…

El viñedo se extiende  bocaribeiras

Barco del Corneta… Hace falta navegar como ellos. 

Pedro Ruíz Belda y su Tiza y flor o como enamorarte con los vinos con alma. 


Lo ha vuelto a hacer esta semana. Atestado el pequeña-gran lugar de ‘hinchas’ esperando con ansia a Beatriz Herranz, que vino con Félix Crespo. 


Hacen falta muchos proyectos como este. Hacen falta mucha gente como ellos. Vinos honestos, puros, sinceros, directos, emocionantes. No son perfectos?. Ni falta. Son ‘necesarios’. Su labor de recuperación de viñedos, su mimo a la tierra. Su búsqueda constante de una tipicidad perdida es algo que agradecemos los que amamos los vinos con alma. 

Empezamos la gran tarde con Praepetisco. 


Fue el único tinto. Juan García la uva. Arribes del Duero su cuna. Quieren dar a conocer la zona para que no se abandone. Viñedos de 80 años. Huele a paisaje, a su tierra. Frescor puro. Como me comentaba Pedro, ‘un vino que quita la sed’. Totalmente de acuerdo!. 

Pasamos al Cucú. 

Todavía sin embotellar. En unos días lo estará. Fantástico su afán de mostrarnos la verdejo tal cual fue. Sin adulterar. Cuando pruebas el verdejo ‘industrial’ te entra cierto(mucho!) cabreo. Qué han hecho los ‘grandes’ con la verdejo en Rueda?. En qué se parece a la uva auténtica?. Es triste. Pero menos mal que hay gente como Beatriz que nos reconcilian con un pasado que nunca se debió destrozar con levaduras clónicas y prácticas  que hacen  que todos los vinos sepan igual. 

Seguimos con Barco del Corneta. 


Infinitos matices para disfrutar. Largo… Nos comentó que plantó con su madre las uvas. El complemento ideal al Cucú, a ‘un joven nada común’. Una progresión, un salto importante pero cada uno perfectamente acomodado en su sitio. 

Y vino el cambio. Nos fuimos a una uva que cada día está captando más mi atención  y mi preferencia. La uva palomino. Denostada por muchos he probado algunos que me’ tocan la fibra’. Bruto es el nombre de esta ‘rareza’, de esta bendita rareza. 


Unas cepas muy,  muy viejas son las responsables. El color, el sugerente aroma y su explosión en boca hacia terrenos vírgenes…  Me emocionó?. Sí. 

Y llegó Casio… 


Salvaje es el adjetivo. Viñedos viejísimos de verdejo para un vino con matices desconocidos. No te deja indiferente. Te hace soñar… Pensar. 

Y terminamos con Judas. 


Buen final con este tipo de viura también desconocida para mi. Apenas media hectárea dan como resultado esta delicadeza con mucha personalidad. 

Y acabó la tarde. Y Dante con su Divina Comedia debe estar contento con sus tres personajes… Gracias, Pedro, por otra tarde mágica. Y gracias a Beatriz y Félix por demostrarnos que otro mundo vitivinícola es posible… 

En busca de la ‘fusión’… De la fusión con corazón. 

Yanet  Strujillo. 


Sensibilidad extrema. Fusión innata. Un trozo de Perú integrado en el Mediterráneo alicantino. Su escenario?.  Wasi, con los añadidos Restaurante Fusión. Calidez en la música, luces, en el mismo edificio inclusive.


 Un lugar que Yanet se ha encargado de que te embruje… Como ella misma dice, hay muchos Perús. Pues bien, ella se ha encargado de hacer de embajadora de una parte muy bella, gastronómicamente hablando, de este gran país.  De su cocina salen sabores adictivos que acompañados de su música (vital para una armonía perfecta según mi opinión!) y de unos vinos con alma, con mucha alma son una combinación perfecta. Una breve y cambiante carta de vinos, sí,  pero capaz de hacerte disfrutar enormemente con su comida. 


Dejarte llevar por las artes de esta peruana con sangre negra y su templo de nombre quechua(por cierto, Wasi significa casa. Y así hace que te sientas)  es toda una experiencia que uno quiere repetir, y  repetir… Me gusta la fusión. Esta fusión. 

“La máquina de escribir” o cuando el marco acompaña al vino.  

Algo se mueve en la capital alicantina en cuanto a vinos?. Lentamente, muy lentamente, pero sí. Algunos locales con alma, con pasión por el vino, están defendiendo un concepto nuevo en nuestra ciudad. Locales en los que se cuida al vino. Locales en los que el vino es parte fundamental y en los que sus propietarios buscan continuamente sorprender a sus clientes con pequeñas bodegas, con pequeños viñadores,con uvas casi desconocidas.  “La máquina de escribir” es uno de éstos. una planta baja muy antigua en un clásico barrio alicantino, Benalúa,  con techos altos, con un suelo hidráulico bellísimo, patio al fondo, techos altos, flores, naturaleza… Un local de una decoración que te arropa y te prepara para disfrutar del vino y de la parte ‘sólida’. No hay cocina propiamente dicha pero se puede comer y cenar perfectamente con lo que preparan con un gusto acorde con la atmósfera que nos rodea. Y Salva, su propietario y alma del lugar, poniendo su sello en todo, música incluida!, bien secundado por el personal. Este es un apartado, el de la música,  muy importante y casi siempre olvidado. Una buena atmósfera musical es un gran compañero de viaje del vino. Siempre preocupado y ocupado en vinos nuevos que ofrecer. Lugares como este son los que pueden cambiar el desolado panorama patrio en cuanto al consumo de vino. El marco es muy importante. Es parte de la experiencia de gozar con una copa de vino. Hay que ser optimista. Más bajo no podemos caer en el consumo de vino!. Hace falta gente con pasión que ofrezcan vinos con alma. Es el único camino para cambiar la debacle, no?… 

Excesos navideños… 

Me encanta por estas fechas escuchar, leer, que si me he bebido tal joya o tal otra, que si me he comido tal  o cual delicatessen de precio desorbitado , que si he regalado perfumes de 200  euros, que si, que si… De verdad que este exceso puntual es síntoma de felicidad?Lo dudo!!! Cómo será la vuelta a la  normalidad de esta gente? Tendrán trauma postdigestional?. Cómo les sentará volver a comer un hervido, un arroz blanco o una humilde sardina?.Cómo llevarán el perfumarse con colonias de imitación?. No me gustaría estar en su situación. Cómo verán el volver al cartón de vino después de haber actuado cual avezados sumilleres por unos días?. Se me ocurre una idea. No sería mucho mejor dividir todo ese desparrame en varias dosis a lo largo del año?…Recuerdo las cenas navideñas en casa de un íntimo amigo. Era nochebuena y en esa mesa había lo mejor de lo mejor. No exagero. El patriarca sin embargo cenaba siempre lo mismo: café con leche, pan tostado con aceite y tortilla de patatas…PD. Aún nos quedan los reyes!!!

Pocas palabras para poder pensar… 

Edmund Husserl: “El pensamiento siempre se hace en el lenguaje y está totalmente ligado a la palabra. Pensar, de forma distinta a otras modalidades de la conciencia, es siempre lingüístico, siempre un uso del lenguaje”. Sin palabras. Cada día menos palabras. Cada día menos lenguaje, menos capacidad de pensar. Es necesario sumergirse en la lectura de un libro. Transportarse a una época, a unas vivencias ocurridas a lo mejor hace cientos de años. Esta es la magia de los libros. Ese es el lenguaje que, entre muchas otras cosas, nos hace felices, y seguro que más libres. Tristemente, una actividad cada vez más en desuso. Así es mucho más fácil dirigir una sociedad. Sólo hay que darle pan y circo!… 

Alberto Calleiros, el cocinero renacentista. 

Guía Repsol. Sus anhelados  soles. Un gran grupo alicantino. Grupo Gastronou. Vicente Castelló lo empezó  con su mujer. Los hermanos José Juan y  Silvia le han dado otra dimensión. Una dimensión muy, muy grande. Nou Manolín y Piripi, templos nacionales de la Gastronomía, con mayúscula. Y un joven de nombre Pópuli Bistró corre pausadamente con un cocinero que en muy pocos meses ha conseguido crear algo nuevo. Sí. Nuevo. Me gusta definirlo como un lugar en perfecta simbiosis con la estructura, con el alma del lugar. Una gran obra tanto interior como exterior del marido de Silvia. Un lugar que transmite paz requiere un cocinero como Alberto. Un hombre pausado, creador de equipos. Un hombre lejos de focos y alharacas huecas. Su tarjeta de visita es su comida. Nada más. Definición para su cocina?. Una cocina de una sencillez ‘engañosa’. Una sencillez donde sublima el sabor con grandes materias primas. Una casa de comidas francesa, rural, provenzal?. Me gusta pensarlo así. Un cocinero renacentista, culto en el más profundo significado del término, una persona  en busca de los pequeños placeres de su vida privada. Le acaban de conceder un preciado Sol Repsol. El grupo ya atesora cuatro en los tres restaurantes. Sinceramente, un hito que me temo que Alicante no valora en su justa medida. Y siempre me pregunto qué vinos van con una comida como la que el elabora. No soy de maridajes estrictos. Pero su cocina la asocio a vinos con alma, con mucho cariño detrás… Los rondeños de Friedrich Schatz, las mencías de Roberto Regal, las godellos y gewürtraminers de Señorío del Pas… 

Seguiremos viendo la progresión de este arquitecto del sabor… Límites?. Lo dudo. 

Mi sempiterno arroz y Alicante… ‘Alicante, ciudad del arroz’. 

Muchos saben de mi pasión por el arroz y mi ‘despasión’  por los fanatismos de cualquier índole. Y la gastronomía no se libra de los patriotas descalificadores. Pero a lo que iba, ayer asistí a la presentación de una bonita iniciativa. Una iniciativa en pro  de enfatizar en la relación profunda,(mayor que la de pareja muchas veces!), de Alicante con el arroz. El nombre de esta iniciativa que se presentó en el ayuntamiento alicantino, Alicante, ciudad del arroz. 


 Hemos adoptado mil sabores, mil influencias sobre esta maravillosa gramínea hasta conseguir un catálogo infinito de arroces.  En mi caso, tengo motivos para amar el arroz. He tenido el privilegio de tener como madre a la mejor arrocera posible. Por lo que está iniciciativa me parece genial. Lo que me aburre soberanamente?, los fanáticos de turno que aprovechan la mínima para construir muros de Berlín culinarios con Valencia(el diablo se escribe con V para muchos de más al sur de Pegó!). Que si paella, que si arroz, que si estos o aquellos no saben hacer arroz, etc, etc. Lo dicho, me cansa tanta víscera maquillada de patriotismo excluyente. 

https://www.google.es/amp/amp.diarioinformacion.com/alicante/2016/11/28/alicante-ciudad-arroz-nueva-marca/1833548.html

Así que hoy me vi ‘forzado’ a hacer un arroz propio del día otoñal, lluvioso… Cuál?. Un arroz con bacalao, coliflor y ajos tiernos(arrós amb floricol, bacallar i  alls tendres)…




 Conclusión. Amo el arroz y doy gracias de tener una madre que me ha inculcado el amor a la cocina con ‘corazón’. El vino que acompañó?. Un ‘Sueño’ malagueño de la Sierra de la Bota,  de Bodegas Cézar. Un vino con alma… 


Ambos se llevaron perfectamente… Me gusta el arroz, me gusta esta iniciativa. 

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