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BACO & LIFE STYLE

Vino y muchos mundos cercanos…

Qué difícil es ser mujer en algunas sociedades!!!… 

Paseas por tu ciudad. Tus pensamientos se suceden en un orden caprichoso. Respiras paz, tranquilidad, y las haces tuyas. 
Pero asistes a una cacería en toda regla. Y te altera profundamente lo que presencias. Te repugna sobremanera. Ningún animal actuaría así. Acorralando, humillando a su presa… Por vicio, por sadismo, por machismo, por incultura… Dos chicas paseando tranquilamente por un paseo marítimo cualquiera después de un baño matutino. Aspecto níveo de piel, aspecto de tierras muy al norte… 

Y comienza la caza. Apenas les llega al hombro el cazador. Pecho descubierto, tocamientos, gestos obscenos, intentos de besos. Una de las presas planta cara al lenguaje primitivo, acosador, salvaje en sentido despectivo, del ínclito. Pero a los pocos metros, otro bípedo sale tras ellas. Éste todavía más ‘tocador’, más violador de espacios femeninos ajenos. Se zafan como pueden las presas. Y llamo a la policía asqueado, pero esa es otra historia… 

Y vuelvo a casa jodido, en castellano. Jodido de ver lo difícil que es ser mujer muchas veces… 

Los amaneceres y su abstracción 

Me gusta acompañar al domingo en su despertar. Me gusta su silencio fresco, su cielo, su promesa de que a poco  que seas cómplice, todo irá ‘relajadamente’ bien. Su sol hipnótico con aves urbanas dando su particular buenos días como espectadoras privilegiadas. La arena cual pergamino de la mejor calidad lista para recibir los textos más deliciosamente simples… 

Me gusta el tempo de los domingos… Y este de la onomástica de un ser ancestral en mi vida, mucho más. 

La luna, haciendo de las suyas en mi cumpleaños. 

Te levantas de madrugada. Mejor diría, la luna te despierta. No tengo sueño. Tengo que coger la cámara. Está posando con belleza altiva. Caigo hipnotizado, pensativo, observándola… Quiero captar ese momento para refugiarme en él. Vuelvo a la cama, todavía madrugada… Así empezaba ayer el día de mi cumpleaños. 

#cymera

Meritxell Falgueras, una rubia impregnada de vino. 

Ella no se acordará cómo empezó nuestra relación. Nunca se lo he dicho.  El mundo de las redes sociales a veces conlleva estas maravillosas sorpresas. Hace ya años, tras un programa en el que salía ella entrevistada por Andreu Buenafuente, hubo un flechazo a primera vista, al primer ‘oído’. Alguien que hablaba del vino de forma accesible, de una forma distendida, pero con un objetivo claro. Captar la atención de ‘la otra parte’. Hacía tiempo que la seguía pero esa entrevista marcó el principio de algo. Mi camino en el mundo del vino compartía mucho de su visión. Había que comunicar mejor el vino, con alma. El tiempo le ha dado la razón. Se ha creado muchos detractores al mismo tiempo. Normal. Mover estructuras anquilosadas, quitar el polvo y cambiar los muebles de sitio le iban a traer problemas. Es lógico, como decía, y sobre todo por estos lares ibéricos.  Y si añadimos a ésto el hecho de que es ‘mujer y rubia’ como ella misma dice, pues la diana está a punto!. Volvamos a ese día televisivo. Le hice un comentario laudatorio  en Facebook… Y ahí empezó una relación que ha ido in crescendo. Llegó un momento en que me planteé traerla a mi queridísima Escuela de Catas. Se lo dije a mis primos. Y dijeron que encantados. Pero su agenda siempre estaba plagada de compromisos por todo el mundo. Siempre me dijo que vendría. Jamás desconfíe. Estaba seguro que en cuanto pudiese lo haría. Pero nunca pensé que fuera ahora. Embarazada de 7 meses, verano… Me dijo que quería venir. Su última salida antes del nacimiento de su segundo hijo sería. Tuvimos reunión en Bardisa, y se puso la máquina en marcha. Daría la conferencia de clausura del X Curso de Sumiller Profesional  de la Cámara de Comercio alicantina Pero con dos semanas de diferencia!. Su esfuerzo merecía el nuestro!. Se cerró todo con la diligencia logística habitual de la Cámara. Habíamos coincidido en Madrid hacía poco por primera vez. La segunda, al recogerla en la Estación. Muy contentos. Ella había confiado plenamente en lo que yo le había ido diciendo. Pero exactamente no sabía con qué se iba a encontrar en Alicante. Fuimos al encuentro de mis hermanos-primos. Y fue una comida de lo más distendida. Mucho. 

 

Por cierto, con un vino de una hacedora (otra gran mujer del vino!) de los que van directo al corazón. Sara Pérez con su Dido. Mi primo José Antonio, siempre acertado en la elección. 

Un  vino entrañable. De ahí al hotel a descansar. A la hora convenida fui a por ella,  y camino de la Escuela le iba contando lo que se iba a encontrar. Un calor descomunal, tórrido, abrazaba la ciudad.  Pero a la gente del vino esto no nos amilana como se demostró con la masiva asistencia. Al llegar a la Escuela fue literalmente ‘secuestrada’. Apenas pude presentarla a amigos que estaban ahí presentes. Y empezó el acto con Carlos Marco de la Cámara de Comercio y Alejandro Morant, de la Diputación.

 Presentaciones de lo más cariñosas por parte de ambos eran un preludio de lo que venía a continuación.  Se la veía asombrada, sorprendida de la bienvenida de todos los allí presentes. Como me comentó, su madre Le dijo qué iba a hacer en Alacant en su estado!. Pues hablar de la comunicación en el mundo, su accesibilidad… Y de mil temas más cuando se inició el turno de preguntas!. Por cierto, nunca en la Escuela se vivió uno igual!. 

Y cuando acabó, la FNAC, que estaba presente con sus libros, fue el punto de peregrinaje donde adquirir sus libros para que Meritxell los firmara. Un no parar. Todos querían hablar con ella!. Y ella, cariñosa y con una cercanía única. Cansada por su estado pero atendiendo uno a uno de forma entrañable. 

Camino de casa después de dejarla en el hotel pensaba cuánta falta hacen personas como ella en el mundo del vino. Persona con cinco generaciones a sus espaldas en el mundo del vino. Con un marido toscano con once, y con un curriculum impresionante labrado con mucho esfuerzo. Y con ganas de abrir las ventanas del mundo del vino para que entre aire fresco. En el desayuno en la Tapeta del Mercat continuamos hablando de los vinos con alma, pero eso es otro tema para el siguiente post! 😊. 

Y se fue camino de Barcelona y un programa de Televisión. Y dejó un post-gusto maravilloso que perdurará y se mantendrá ahí hasta el próximo encuentro…

 PD. Meritxell, que el hermano de Vita venga rápido y bien!!! 🌹😀. 

Grandes Pagos de España de nuevo en la Escuela de Catas de Alicante. 

Una tarde con Pepe Mendoza y Toni Pérez de Gramona es garantía de placer, de aprender, de disfrutar del vino. Sin complejidades, sin adornos superfluos. Hacen fácil el mundo del vino, su comunicación, su transmisión. Son generosos. Comparten conocimientos de una forma que te llega de una forma sencilla. A fin de cuentas, no tendría que ser ésto lo habitual?. 

Alumnos de las diferentes promociones del curso de Sumiller éramos la audiencia. Una gran familia que sigue creciendo. Díez ediciones hasta la fecha. Comenzaron explicando qué son los Grandes Pagos de España (#GPE) y pasamos a hacer un recorrido por la Península por medio de 14 embajadores. Vinos blancos, del Centro, Sur y Suroeste, Noreste, Duero y Noroeste acabando con Jerez. Gramona, Belondrade, Pago de Vallegarcía, Can Ràfols dels Caus, Marqués de Griñón. Dehesa del Carrizal, Cortijo Los Aguilares, Mustiguillo, Propiedad de Arínzano. Más Doix, Aalto, Abadía Retuerta, San Román y Valdespino. Un abanico muy amplio como se puede comprobar. Diferentes zonas, suelos, uvas, formas de elaborar. Esto es lo más significativo. La ‘afortunada’ diversidad en un mundo cada vez más uniforme. 

Un placer haber sido guiado por ambos cicerones, Pepe y Toni. Uno salió con una sonrisa de la cata. Y eso me dio que pensar camino de la preceptiva ‘reunion’ posterior con amigos del vino para comentar cómo había ido la cata. Por qué la mayoría de los que formamos el mundo del vino se empeñan en complicarlo?, en hacerlo críptico, cuasi un gueto para iniciados o iluminados?. Tendrían que fijarse en esta pareja!. En unos días, segunda parte de #GPE!. 

#cymera

Dos mujeres y un bar o el lujo del corazón. Bar Estiu… 

Pasan muchos años y te vuelves a encontrar con una mujer muy especial. Mar. Especial por su corazón desbordado. Seria, sí,  pero que siempre transmitía calidez se podría decir. Me la encuentro en una cocina y otro gran cocinero (al que estaba haciendo de pinche!. Así es ella!)me dice que tengo delante mía a la responsable de los fogones de un ‘bar’  en un lugar muy apreciado, (de los que más!) en los procelosos mundos de Internet. El Bar Estiu. Prometo ir, quiero ir. Pero nunca llega el momento. Un viernes por fin, hacia allá fuimos. Un barrio, apartado del centro. Una calle cualquiera. Pero nada más cruzar el umbral me siento feliz, a gusto. Me presenta a la otra mitad del Estiu. Una mallorquina de pro. Macu. Enseguida la siento cercana. Es algo maravillosamente extraño. Tengo que irme pero reservo para comer más tarde. De hecho no quería irme!. A La vuelta le dije que nos preparara lo que quisiera… Comida memorable. Producto de mercado mimado hasta el extremo. Memorable experiencia por su honradez, por su humildad, por sus sabores, por su sublime arroz, (arroz con sabor a madre!)… Y por la charla posterior… Harían falta muchos sitios como este. Sitios donde se mima el producto, sitios donde el motor es el corazón. Y sus corazones son muy, muy grandes…

El champagne, sí, pero con alma… 

No soy, mejor dicho, no era,  muy fan de las burbujas, incluidas las del champagne. Pero Pedro Ruíz Belda se ha encargado de llevarme, mediante algunas Catas, a terrenos desconocidos para mí, en este caso, de nuestros vecinos del norte. En concreto de Champagne. Hace unos días, en su pequeño gran templo de Tiza y flor,  fue ya mi autoconfirmación definitiva de que me han enamorado estos vinos. Pero debo explicarme. Hace unos días hubo otra cata mágica en su espacio, y ya van muchísimas!. Los chicos de A la volé fueron los invitados. Álvaro, Manuel, Nacho. Tres amigos, tres amantes convencidos del champagne. Pero del champagne con alma, del vino que detrás tiene a un pequeño artesano que busca, mediante el absoluto respeto a la tierra, el más honrado de los champagnes. Fueron 10 los catados, un número con garra, un número que invita al optimismo, como así fue la tarde. Una tarde de diez. Con madera, con inox, siguiendo la biodinámica, sin ella… Pero todos con mucho esfuerzo detrás. Y en todos se transmitía ese cariño. La forma de transmitir de Álvaro y Manuel, su pasión contagiosa ayudó a mi conversión definitiva hacia los vinos con alma… Y con burbujas francesas!. Frescor, profundidad, mil matices, color, sabor… Y las historias que había detrás de cada pequeño productor. Todo hizo que fuera una tarde en la que salí de la cata convencido que el camino que uno ha elegido es el correcto. Vuelvo a explicarme. Hace ya un tiempo que le pido al vino que me emocione, que me provoque una sonrisa, que me cuente historias. Exijo que tenga personas detrás con nombres y apellidos. Exijo un respeto absoluto al que ejerce el maravilloso (a la par que duro!) trabajo a pie de campo. Llámese agricultor, viñador, bodeguero. Me gustan los vinos ‘puros’ en su génesis, muchas veces con bellas historias personales detrás de búsquedas de Shangri—las particulares. Mi experiencia personal me ha decantado hacia ese tipo de vinos. Al margen de etiquetas, al margen de cualquier dogmatismo enológico. Sé lo que me gusta. Y Pedro tiene mucha culpa de ello!. Me gustan los #vinosconalma, simple y llanamente… 

Y debo confesar que un valor añadido de esta gran tarde fue la presencia de David Bernardo López Lluch. Maestro, amante confeso del champagne, embajador de este y por encima de todo un erudito con ganas infinitas de compartir… 










Ribeiro, de un pasado ‘real’  a un futuro sin límites. 

Te invita la Denominación de Origen Ribeiro junto a destacados comunicadores y blogueros del vino a visitar este rincón de Ourense. Hacia allá te vas con un compañero de viaje con el que compartes un proyecto-realidad en torno a los ‘vinos con alma’que cada día te engancha más y más(Indie Spanish Wines) .También acudes como la parte comunicativa de la Escuela de Catas de Alicante. Llegué  impresionado a mi mediterráneo desde esta bella y brumosa tierra gallega. Y entonces llegó mi proceso de sedimentación de todo lo vivido y sentido. En este caso, aún más. Fueron tres(en nuestro caso, Nacho y mío,cuatro) días intensos en extremo que necesitaban un periodo de barbecho para poder plasmar por escrito y por fotos parte de la experiencia. Quería, necesitaba,  poder transmitir todo lo que me traje de esta tierra de una forma lo más concisa y aproximada a la realidad. Al menos a mi realidad, a la que yo percibí. De ahí esa especie de barbecho, de dejar pasar un tiempo para ‘controlar’ mi efusividad e incluso agradecimiento por la invitación. Y ya llegó el momento. 

Hace breves días Ribeiro, su DO recibió un importante premio. Importante por quién lo otorga, Verema, y la forma de hacerlo, mediante votación de aficionados y profesionales del vino de nuestro país. El premio era al mejor Consejo Regulador de vinos de España… 

Llegamos a Santiago algunas horas después de lo previsto tras un ‘accidentado’ viaje del que prefiero olvidarme. Lo sentíamos por la persona de la DO que nos iba a recoger. Erika fue el bálsamo que apaciguó el tremendo malestar por el retraso eterno del vuelo. Inmenso trabajo el de Erika. La cara más ‘cercana’ por sus funciones dentro de la DO nos hizo la estancia de lo más agradable. Hace poco leí que uno no puede ser un buen profesional sino es buena persona. En este caso se comprueba a las mil maravillas. En el largo trayecto hacia el hotel nos pone al día con las mil y una preguntas que le lanzo en plan niño!. El paisaje, su conversación, algo me dice que el viaje va a ser mágico. Como así fue. Nos invitaron como nos indicó la gerente, Cristina Alcalá, para dar a conocer quiénes  son, su historia, su presente, y donde quieren llegar. Muchas DOs podían tomar nota de la pasión, pasión, sí, pasión, que Cristina tiene a su trabajo,la cual contagia. 

Llegada al hotel, contacto con algunos compañeros de los próximos días. Un grupo de lo más interesante. A muchos de ellos los conocía vía redes. En definitiva, gente de la que aprender, y mucho. Un lujo compartir estos días con ellos. Al día siguiente, empezamos la ‘maratón’ para los sentidos. En el extremo noroccidental de Ourense, al sur de Galicia en las confluencias de tres valles formados por los ríos Muñoz, Avia y Arnoia. Apenas 2.800 hectáreas de viñedo cultivadas entre los 75 y 400 metros son las responsables de vinos ‘diferentes’ en el sentido más laudatorio del término. Treixadura es su uva reina en las blancas junto a la albariño, albilla, torrontés, lado, macabeo, godello, palomino y loureira. Y brancellao, mencía, caiño longo y garnacha tintorera en las tintas. 

Una pasado glorioso fue el de Ribeiro. Dos siglos antes de Cristo ya tenemos noticias de su relación con el vino. Los monjes del Císter en San Clodio continuaron y perfeccionaron el estudio de terrenos y uvas. Y comerciantes judíos llevaron por toda Europa el famoso líquido de estas tierras. El río Miño hacía de excelente autopista. ‘Rencillas’  religiosas con los ingleses y plagas en siglos posteriores se unieron en contra de esta tierra. De 1850 a 1892 llegó la debacle. Oídium, mildiu y filoxera acabaron con la gloria y esplendor. Variedades nuevas más resistentes y emigración diluyeron ese gran pasado. 

Pero a diferencia de otras DOs donde siguen viviendo (mejor malviviendo) de rentas históricas inexistentes, en esta zona luchan por un presente y un futuro que devuelvan parte del prestigio del pasado. Y visto lo catado, que fueron más de 100 vinos!, lo van a conseguir. Han sustituido el monocultivo de palomino y tintorera por variedades autóctonas. Aunque bien es cierto que se pueden hacer grandes vinos en compañía de estas dos uvas, los ejemplares más longevos y de mayor calidad,  como nos comentaba un gran hacedor de vinos del que hablaré en breve. Pero esa es otra historia. 

Volviendo a los vinos,  y como dice la gran enóloga Almudena Alberca, el ‘poliamor’ le sienta genial a los vinos de Ribeiro. Lo comparto plenamente. Hemos probado coupages ciertamente espectaculares, tanto en blancos como tintos. Y un comentario añadiría aquí. Los tintos. Aunque son sólo un 10% del total,  son algo espectacular. Un frescor, una acidez con fruta que llegan a emocionar. 

Una combinación de producción en equilibrio, siempre trabajoso, obviamente, entre grandes y pequeños productores. Entre ‘adegas’ y ‘colleiteiros’, entre bodegas y cosecheros. Un afán por darse a conocer como demuestra esta experiencia con dos hashtags, #Ribeiro y #DescubreRibeiro que llevo ya como algo mío. Una tierra única por su belleza. Una autenticidad sin maquillaje en su gente, en sus vinos y en su gastronomía me dan el convencimiento de que he estado en una zona en la cual se preocupan y ocupan en mejorar día a día. Con todas las dificultades propias de una tarea como esta la de recuperar para el mundo del vino, de esta y futuras generaciones, unos vinos únicos, estoy convencido de que darán que hablar los vinos de Ribeiro. Y mucho. Ya lo hacen. Pero esto es sólo  el principio. Toda la magia de sus valles, de sus laderas, de sus ríos embotellada. Os imagináis lo que supone eso para los que amamos el vino?…

El viñedo se extiende  bocaribeiras

Barco del Corneta… Hace falta navegar como ellos. 

Pedro Ruíz Belda y su Tiza y flor o como enamorarte con los vinos con alma. 


Lo ha vuelto a hacer esta semana. Atestado el pequeña-gran lugar de ‘hinchas’ esperando con ansia a Beatriz Herranz, que vino con Félix Crespo. 


Hacen falta muchos proyectos como este. Hacen falta mucha gente como ellos. Vinos honestos, puros, sinceros, directos, emocionantes. No son perfectos?. Ni falta. Son ‘necesarios’. Su labor de recuperación de viñedos, su mimo a la tierra. Su búsqueda constante de una tipicidad perdida es algo que agradecemos los que amamos los vinos con alma. 

Empezamos la gran tarde con Praepetisco. 


Fue el único tinto. Juan García la uva. Arribes del Duero su cuna. Quieren dar a conocer la zona para que no se abandone. Viñedos de 80 años. Huele a paisaje, a su tierra. Frescor puro. Como me comentaba Pedro, ‘un vino que quita la sed’. Totalmente de acuerdo!. 

Pasamos al Cucú. 

Todavía sin embotellar. En unos días lo estará. Fantástico su afán de mostrarnos la verdejo tal cual fue. Sin adulterar. Cuando pruebas el verdejo ‘industrial’ te entra cierto(mucho!) cabreo. Qué han hecho los ‘grandes’ con la verdejo en Rueda?. En qué se parece a la uva auténtica?. Es triste. Pero menos mal que hay gente como Beatriz que nos reconcilian con un pasado que nunca se debió destrozar con levaduras clónicas y prácticas  que hacen  que todos los vinos sepan igual. 

Seguimos con Barco del Corneta. 


Infinitos matices para disfrutar. Largo… Nos comentó que plantó con su madre las uvas. El complemento ideal al Cucú, a ‘un joven nada común’. Una progresión, un salto importante pero cada uno perfectamente acomodado en su sitio. 

Y vino el cambio. Nos fuimos a una uva que cada día está captando más mi atención  y mi preferencia. La uva palomino. Denostada por muchos he probado algunos que me’ tocan la fibra’. Bruto es el nombre de esta ‘rareza’, de esta bendita rareza. 


Unas cepas muy,  muy viejas son las responsables. El color, el sugerente aroma y su explosión en boca hacia terrenos vírgenes…  Me emocionó?. Sí. 

Y llegó Casio… 


Salvaje es el adjetivo. Viñedos viejísimos de verdejo para un vino con matices desconocidos. No te deja indiferente. Te hace soñar… Pensar. 

Y terminamos con Judas. 


Buen final con este tipo de viura también desconocida para mi. Apenas media hectárea dan como resultado esta delicadeza con mucha personalidad. 

Y acabó la tarde. Y Dante con su Divina Comedia debe estar contento con sus tres personajes… Gracias, Pedro, por otra tarde mágica. Y gracias a Beatriz y Félix por demostrarnos que otro mundo vitivinícola es posible… 

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