Fin de semana cocinando. Me gustan. Me dan placer. Teníamos que preparar un menú para una pareja desconocida para mí. Eran buena gente. Con eso me sobraba. Decidimos rápido. Un pollo deshuesado relleno. Fui a mi carnicero y me eligió uno ciertamente atlético. Hizo un trabajo perfecto, cosa, por otra parte, habitual en él. El relleno también fue cosa rápida. Unos pistachos, manzana, ciruelas, orejones, huevo duro, carne picada de cerdo y tres salchichas. Pimienta y canela como especias.

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Antes de proceder a introducirlo al horno hubo un masaje con aceite y un chorrito de brandy. Nos quedaban dos horas y media por delante. No había problema. Nuca nos aburrimos. Un par de excelentes cervezas de Abadía y un leve picoteo…Un par de vueltas…varias veces su jugo por encima…Lo estábamos pasando bien. Sí!

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Iba por buen camino. Todo correcto. Un último esfuerzo (dos cervezas más!)y estaría listo.

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Perfecto. La cocina despedida  un aroma delicioso. La sinfonía de sabores sonaba perfecta. Tuve un momento de zozobra. Pensé en probarlo. Pero mi parte racional(y la otra parte!) Me pudieron. La segunda fue tajante.
Lo dejamos descansar y atemperarse antes de meterlo en la nevera. Le esperaba una noche a la fresca. No estaba mal, dado el calor que hacía.

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A la mañana siguiente procedimos a quitar las alas(los únicos huesos presentes) y este fue el resultado al lonchearlo. Mi opinión? Soñando con la comida de hoy y repetir con los restos!.

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La salsa de manzana era un contrapunto perfecto.
PD. La comida fue un éxito. Eran una pareja deliciosa…La próxima reunión gastronómica ya está prevista. En cuanto a vinos, un blanco de Marqués de Cáceres de viura y malvasía sobremaduras y un rosado mencía, Cuatro Pasos. Se portaron perfectamente.

Fue un buen fin de semana…a todos los niveles…

Texto: Agustín C Piqueres