Cuando muere un actor que ha formado parte de nuestro crecimiento como seres humanos es como si un trocito de nosotros se fuese con él. Y con la muerte, y por suicidio, de un ser  como Robin Williams,  el vacío se torna en tristeza y en recapitulación. Sí. Se hace necesario ver cómo nos ido. De todas sus películas se sacan cosas,  apuntes, enseñanzas para el día a día, sobre todo si eres un joven que se quiere comer el mundo cuando la viste por primera vez, que viene de estudiar allende los mares y se cree que puede cambiar el mundo, y que todo lo malo que ocurre en el mundo le afecta. He de decir que un artículo de Juan Goytisolo me ayudó a ‘superar’ esa preocupación por literalmente todo lo que sucedía de malo en el mundo. Recuerdo que decía que sólo podemos cambiar (y no  mucho!) lo más cercano a nuestra vida, nuestro pequeño mundo. Bueno, me desvié un poco de la cuestión . De todas las películas de este gran ser humano comentaba que siempre hay cosas más que aprovechables para nuestro día a día. Pero El Club de los poetas muertos fue vital en mi vida. Y esta semana, al ver por enésima vez la película pensé y pensé en los más de 20 años transcurridos. Algo queda de esa ilusión. Por más sinsabores y golpes en toda regla que he recibido,  la ilusión sigue ahí. Y luchó día  a día por ello. Por mantener una dignidad que me permita respirar,  que me permita dormir poco pero en paz. Recuerdo que la persona con la ví la película, su familia,  fue parte del establishment del cáncer de nuestra sociedad: la corrupción. No entendía que mi musa,  su gente, fueran de los malos. Creo que también esto me hizo refugiarme en el bueno de Robin y su papel en la película.

Frases que siempre revolotean mi alma:” Hay un momento para el valor, y otro para la prudencia. El que es inteligente, sabe distinguirlos”, ” Sólo al soñar tenemos libertad, siempre fue así y siempre así será”,  ” “Me interné en los bosques porque quería vivir intensamente; quería sacarle el jugo a la vida. Desterrar todo lo que no fuese vida, para así, no descubrir en el instante de mi muerte que no había vivido.”,  citando a Henry David Thoreau,” “Todos necesitamos ser aceptados, pero deben entender que sus convicciones son suyas, les pertenecen (…) aunque toda la manada diga: ¡no está bien! Robert Frost dijo: Dos caminos divergen en un bosque, y yo tomé el menos transitado de los dos, y aquello fue lo que cambió todo. Quiero que encuentren su propio camino.”…

                              “El día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente cada instante, lo que no significa alocadamente; sino mimando cada situación,       escuchando a cada compañero, intentando realizar cada sueño positivo, buscando el éxito del otro; y examinándote de la asignatura fundamental: el amor. Para que un día no lamentes haber malgastado egoístamente tu capacidad de amar y dar vida.”
ROBIN WILLIAMS o el  profesor John Keating… Estoy convencido que merece la pena luchar por ello. Y también estoy seguro que los dioses están contentos de tener al bueno del profesor  Keating con ellos…

                               Texto: Agustín  C Piqueres.

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