Un marco como este ayuda a que el factor humano fluya más y mejor. A que las relaciones dentro del grupo se vayan puliendo poco a poco. Y este sábado fue un ejemplo de ello. Vas conociendo gente nueva y en breve desaparecen los formalismos y rigideces varias. Además,  no recuerdo tanta rapidez a la hora de romperse el hielo con nuevos compañeros de mesa. Y todo este conjunto,  el aspecto humano, es muy importante para sentirse uno bien.  Mi mesa fue un fantástico ejemplo. Un hombrecito de 10 años pura educación y dulzura, una mujer adorable que lleva mi ego en volandas, una chica muy joven pero de una erudición impactante, el padre de la criatura con una conversación infinita, unos chicos que rápidamente se integraron…En fin, deseando que llegue el jueves para juntarnos una vez más en la visita al MARQ (y posterior aperitivo en IRENE). Novedad importante. Tendremos una personalidad de altísimo nivel que nos hará de cicerone particular. Se trata del historiador Emilio Soler. Allí nos veremos!!

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