Hay momentos que marcan, momentos que sabemos que cambiarán el discurrir de los acontecimientos. Uno de ellos fue el acudir a la/s Exposición/es de nuestro gran museo: el  MARQ. Tres joyas  que nos hicieron viajar y soñar. En un barco inglés camino de Tarragona con uno de nuestros tesoros a bordo: el mítico  Fondillón. Viajamos para ver in situ nuestra íntima relación con el vino, parte de nuestros genes. Pudimos observar al Almirantazgo inglés amonestando al capitán de la fragata abandonada a su suerte. A los pintores del gran Napoleón retratando sólo las batallas ganadoras. Y tranquilamente,  sin excesivo esfuerzo, arribamos a la  China de la Dinastía Han. Llegados a ese punto quedaba lo mejor: digerir todo lo escuchado,  visto, sentido. Quién hizo posible ésto? El insigne Maestro, Emilio Soler y Rafa Martínez.
Todavía resuenan en mi corazón las palabras laudatorias de don  Emilio sobre nuestro vino alicantino: hagamos que esos tiempos gloriosos vuelvan. Tenemos las mejores condiciones para que eso ocurra. Con ayuda de todas las partes implicadas se puede conseguir.
Y qué decir de Rafa? Una educación exquisita y una forma de transmitir sencillamente magistral. Vivías el momento histórico que te narraba como si estuvieras siendo parte principal del acontecimiento en cuestión.
Sólo añadir que la compañía de los miembros del grupo fue un valor añadido para que fuera una tarde-noche sumamente agradable. Y gracias a Juan José  Sellés por organizar esta visita. Y un  último recuerdo y abrazo a alguien del grupo que no pudo asistir en persona pero estuvo bien presente, Pepe Femenía.

Texto by Agustin C Piqueres

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