La montaña alicantina es una gran desconocida para mucha gente, incluso para los propios indígenas. Paisajes de ensueño, pueblos repoblados por gente que vinieron del norte… Siempre el norte. Lucharon por crear un nuevo mundo, y a fe que lo consiguieron.
Una pequeña bodega lucha por recuperar un pasado no muy lejano donde el vino, la vid, era parte indisoluble de nuestras comarcas. Un proyecto ilusionante, unos vinos enraizados en la tierra. Un loco soñador muy cuerdo al frente en un proyecto que va más allá de elaborar vino, grandes vinos por cierto. Un proyecto que es una filosofía de vida. Me atrevería a decir que la única posible. Un respeto a la tierra de nuestros ancestros, una convivencia con ella absoluta les guía en un proyecto que ya es multidisciplinar. Celler La Muntanya es su nombre y Muro de Alcoi, su ubicación. Juan Cascant su don Quijote. Pero el proyecto ha crecido. Está creciendo. Tiene un marco único que a buen seguro dará que hablar. Un sitio espectacular, mágico, con mucha historia en sus paredes, en sus entrañas. Un lugar del que surgirán pequeños grandes proyectos. Un lugar virgen con miles de ideas que lucharán por salir adelante y que con el esfuerzo de muchos seguro que florecerán. Casa Alfonso es el caserón mágico del que hablo. Muchos son los implicados, entre ellos Antonio Marquerie, arquitecto, gastrónomo, hombre de Arte, académico … Un renacentista en toda regla con el que tuve el placer de tomar contacto por primera vez con el proyecto. Y otro arquitecto y catedrático que está implicado en hacer aflorar la belleza de sitio tan singular con un gusto exquisito. José María Torres Nadal es su nombre.
En definitiva, un proyecto ilusionante en extremo y con fotos del lugar que iré mostrando según vaya asimilando. PD. Gracias, Cascant, por seguir luchando contra los elementos.

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de Cymera

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