Me quedo un poco más huérfano. Mi tío José. Mi segundo padre. El padre de mis dos hermanos-primos, Juan José  y José Antonio Sellés, ha muerto. Su mujer, mi tía, mi otra madre, me lo dijo por teléfono. Dolor, desgarro, tristeza,  soledad… Me vienen mil imágenes. En todas sobrevuela mi primo, el mayor. Mi padre fallecido. El dolor sin límite, sin consuelo racional.
Mi tío me quería. Me veía adelgazar y le alegraba sobremanera, y me decía: “quan  t’aprimes, anirem a per roba nova” (cuando adelgaces iremos por ropa nueva). Me quería de una forma protectora. Lo echo de menos. En la tienda. Su olor. Su cariño hacia mi.
Es parte de mi infancia, de mi adolescencia. De mi vida. De esa época en la que todavía la vida no te ha mostrado su parte menos amable. Siempre me preguntaba cómo iba el ‘negoci’. Y añadía una coletilla que conservo como un mantra: “com si fora teu!. Defénlo! “, como si fuera tuyo, defiéndelo . Y una frase que me llenaba de orgullo: “tú eres uno de los nuestros”. He perdido un pilar básico y me cabrea, me molesta. Me rompe. Mi consuelo es que le dirá a mi padre que todo me va bien. Que intento ser buena persona día a día… Te quiero.

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