Un genio clarividente este hombre de la cresta!. Cuando lo conocí en Madrid a los pocos días de ser triestrellado me cayó genial. Así, sin ambages. Tanto él como su Somelier Javier Arroyo son gente con las que uno se siente relajado, en confianza. Gente normal que habla con el corazón. Cosa,  por otra parte, nada habitual en el mundo enogastronómico donde los egos, y sus trovadores voceros, ocupan las mejores alcobas de un castillo de naipes que se tambalea a la mínima corriente de aire. Ahora le lloverán críticas y mofas despiadadas, pero creo que más bien le servirán de acicate y estímulo. De hecho ya he visto críticas rallando el insulto!!. Como decía ayer aquí mismo, nombrando al escocés y MW Norrel  Robertson, ‘falta alegría en el mundo del vino español’. Hacen falta actitudes como la de este niño díscolo que es David Muñoz. Gente que desmitifique el maravilloso e infinito mundo del vino. Hace falta innovar, reinventar, reconstruir desde los cimientos el comercio, el fomento del preciado líquido. Todo lo demás serán parches para que los que nos trajeron a esta situación continúen en sus poltronas. Y a fin de cuentas, no queremos que la gente entre en el mundo del vino?. Pues hagámoslo asequible.

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http://www.elmundo.es/madrid/2015/02/02/54cf9f4f22601dd8778b4578.html

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