He respirado unas horas antes de escribir. Empezamos con historia. La de la génesis del Teatro Principal de Alicante.
    
     “El 23 de septiembre de 1845, varios comerciantes de la ciudad, dos aristócratas y dos familias de propietarios decidieron la construcción de un teatro. El Ayuntamiento, por acuerdo de 18 de octubre de 1845, cedió los terrenos necesarios.”

Seguimos. Hace unas semanas escribía un post sobre la apertura de una Terraza en un lateral del Teatro  Principal. La empresa que lo ha hecho es una que ha situado a Alicante en el mapa en cuanto a locales únicos, diferentes, y sobre todo, que aportan mucho a una ciudad. Viajas por España, por Europa, todos conocen un local llamado EL PORTAL. Vino, Gastronomía, Lifestyle… Todo bajo el mismo techo. Pues bien, estos mismos señores crean algo con el mismo espíritu en una zona literalmente dejada de la mano de los dioses. En breves días, el nuevo negocio, la antigua cafetería del Teatro y una terraza sencillamente, glamourosa, vuelven a dar vida a esa zona. Un gusto exquisito que convierte esa isla en algo que ya ha aportado mucho a la ciudad. Un espacio perfectamente integrado en el entorno que, en épocas un poco oscuras como en las que nos han metido algunos, es de agradecer. Simplemente pasear por la zona y ver ese vegetación, ese mobiliario, te alegra.

http://www.escueladecatas.com/el-portal-y-el-teatro-bistrot-terrace/

Pues bien. Ayer nuestro querido diario INFORMACIÓN publicó un artículo sencillamente… Sigo pensando cuál es el mejor adjetivo que lo defina, y todavía no lo he encontrado. Lo dejaré en ‘extraño’. En el citado artículo se discrepaba de la idoneidad del citado negocio por ocupar un espacio público (?). Bueno, la verdad es que somos una ciudad extraña que sentimos pasión tanto por el harakiri como por el tiro al plato. Nos gusta hundirnos y acabar al mismo tiempo con el que aporta algo positivo a nuestro barrio… Triste.

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