Cinco minutos pueden sobrar. Mejor no lamentarlo el resto de nuestras vidas.

” Mi cabeza sangra pensamientos: no les he visto crecer, no he pasado el tiempo que debo con ella, no llamé a mamá, no le dije adiós a Papá, no vi llorar estrellas aquella noche de San Lorenzo, no me bañé por San Juan, no hice larga la sobremesa. Sólo eran cinco minutos. Cinco minutos y unos besos. Pero no hay tiempo ni para el adiós.”

Siempre estimulante. Jesús Trelis

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