Soy somelier, sumiller. Siempre añado una vulgar coletilla para dejar todo claro desde el principio. Para que nadie me encasille en un mundo donde los profesionales del meneo vertiginoso de copas, a la par que esnifadores de aromas imposibles, campan a sus anchas. Lo que decía, que me estoy calentando nada más empezar!. Me defino como ‘borracho con título’. Una forma como la de romper el hielo!. Ayer sin ir más lejos, tuvimos una catacenamaridaje. Vamos, que bebimos y comimos!. Y estuvo genial. Vinos desenfadados, y un enólogo-sumiller más todavía si cabe!. Sus vinos, de etiquetas ‘desenfadadas’. Sus contenido, seriamente ‘desenfadados’. Rápidamente conectamos. Iba a ser una gran noche, como luego se confirmó. Para dejar claras mis intenciones le pregunté qué pensaba de ponerle unos hielos o un poco de Coca-Cola… Ahí me dí cuenta que estamos en la misma liga. La de los que bebemos vino, en primer lugar. Y la de los que queremos ‘normalizar’ el consumo del vino. Pero para ello hay que quitarlo del influjo de los profesionales que con su engolamiento bastante estúpido, han expulsado al potencial consumidor. Son una camarilla que se encierra en su submundo y se dedican a ensalzarse con loas tan edulcoradas entre ellos mismos que llegan a producir bastante grima. Algún día escribiré un glosario de adjetivos y posturas de toda esta tribu pseudovinícola… Coño!, sólo de pensarlo me gusta la idea!!!
Este artículo en cuestión lo escribe un sumiller también hereje. Pero quizá hagan falta muchos como él, y como el enólogo-sumiller de anoche. Por cierto, el público asistente a esta cata agradeció enormemente los términos y el ambiente creado donde el único postureo era alzar las copas y disfrutar tanto de su contenido como por cierto, de la magnífica cena. Salieron tan ‘motivados’ que la siguiente serán ‘vinos y cócteles’!. Vivan las sangrías!.

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Veamos un extracto de este hilarante artículo. Abstenerse parabolanos del vino y demás puristas!.

«Sí, meneador de codo, creo que es la mejor manera de definir a un tipo de neoprofesional y consumidor supuestamente avanzado. Se les reconoce fácilmente desde lejos: tienen la rara habilidad de sujetar una copa de vino con la mano y hacer girar el codo tan rápidamente como para producir una centrifugación casi cuántica en el vino, capaz de disgregar molecularmente cada uno de los componentes. Al menos esto parece viendo cómo después de cada centrifugación codil realizan varias olfacciones tan profundas que el vino casi es absorbido a través de las fosas nasales. Esto es algo que los meneadores de codo pueden hacer durante horas con el mismo vino y con la misma copa. Los meneadores de codo siempre esperan que la botella de vino, no cualquier botella, sólo las recomendadas por el gurú, ofrezca un repertorio de sensaciones aromáticas y gustativas sin igual, que al abrir el corcho salgan de dentro de la botella los aromas de todas las flores, frutas y minerales del planeta acompañados por doce arcoiris brillantes sobre los que se pasean unicornios voladores que reparten flores y frutas a su paso…»

http://m.huffpost.com/es/entry/10164828