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Intentas descansar después del almuerzo. Pero no… Sólo falta la cabra!!!. Suena el himno patrio al ritmo de la ‘cabra’. Me explico con lo del simpático animal. Hace unos años había una atracción por las calles en que se usaba una cabra subiendo una escalera y luego pedían la voluntad los portadores del sufrido animal, organillo incluido. Suena la pieza musical susodicha, Manolo Escobar y algunos copleros más. 4,30 pm. Surrealista. Llamo a la Policía Local. Entienden mi/nuestra rabia apenas contenida. Es tema del Ayuntamiento,  me comentan cada vez que he llamado.  ‘Hemos’ conseguido controlar al ínclito aprendiz de DJ que menté el otro día, me afirma el correcto policía…
Pero ésto sólo es el preámbulo de otra barbarie con recuerdos de pesadilla del año pasado. Horas y horas con tractores cual máquinas infernales esperando,  y música étnica vomitando por altavoces dignos de cualquier rave descontrolada compitiendo en volumen!… Habrá que huir… PD. Me quedo con el trato de la Policia Local, telefónicamente, y en persona!, de este mes de pesadilla urbana, permitida y fomentada. Lo dicho. Buena gente, mucha paciencia!. En fin, rugen ya los altavoces diabólicos. Todo listo para un rito dañino más sin sentido… Ommmmmmmmmm…