Hoy me apetecía dejar a esta cocotte que nos mimara el muchas veces sacrosanto arroz dominical, rememorando los excelsos en el mismo recipiente  de la mejor arrocera que conozco. Mi madre. La cocotte en cuestión era  de mi abuela y cada año que pasaba, mejores arroces y guisos hacía,  y hace. Pues bien, en breve veremos el resultado final!.