No puedo, no quiero ser imparcial. Conocer a estos primos, a esta familia,  es sentir correr por tus venas el  Vino , con mayúscula de honestidad, de amor a la tierra, a su gente. Hablar con ellos es reenamorarte del vino una y mil veces y desear volver a verlos por esa comarca cuya sola mención nos emociona a muchos. El Priorat. Poco más de un minuto de imágenes han sobrado para sonreír rememorando mi viaje de hace unos meses y las mil y una anécdotas sobrevolando garnachas, cariñenas…