El butano, la plancha de hierro colado, pollo y conejo con unas horas de repaso cogiendo todos los matices de la marinada. El primero, con ajo, cebolla y especias marroquíes e indias. El segundo, solo tomillo y ajo. Y unos rovellons de complemento. 

Y algo de jazz de fondo como ingrediente muy importante. https://open.spotify.com/track/2SfA2ECTFQzuaS8OD57MOF. 

Aromas y más aromas por la cocina y el crepitar de la carne eran preludio de lo que vino a continuación. Sabor y más sabor. Carne que se deshacía en su melosidad. 

Bendito butano!. Tanto tiempo sin él y creo que vamos a volver a ser inseparables. La forma en que acaricia la comida… Es otro mundo!. 

Y el vino?. Pues anoche me llevé una ‘sorpresa’ de lo más agradable Una verdejo, jovial, sincera, profunda, larga y de un frescor insultante vino a mi encuentro. Nos ‘presentaron’ en un lugar donde se mima al vino. Raïm. Y nos dijimos que sería el vino para hoy, así que nos llevamos una botella para casa.  El nombre, con cierto encanto, Veragua. De la bodega Pagos de Nona. Un ‘joven’ de viñas de más de 150 años. Una verdejo con mucha historia que susurrarnos al oído. 

Y la verdad, se han llevado muy bien las carnes y el vino. Y como siempre me digo. El mejor maridaje(palabra que intento evitar), el de uno mismo… 

Los domingos tienen su propio ritmo… Y nos gustan.