Muchos saben de mi pasión por el arroz y mi ‘despasión’  por los fanatismos de cualquier índole. Y la gastronomía no se libra de los patriotas descalificadores. Pero a lo que iba, ayer asistí a la presentación de una bonita iniciativa. Una iniciativa en pro  de enfatizar en la relación profunda,(mayor que la de pareja muchas veces!), de Alicante con el arroz. El nombre de esta iniciativa que se presentó en el ayuntamiento alicantino, Alicante, ciudad del arroz. 


 Hemos adoptado mil sabores, mil influencias sobre esta maravillosa gramínea hasta conseguir un catálogo infinito de arroces.  En mi caso, tengo motivos para amar el arroz. He tenido el privilegio de tener como madre a la mejor arrocera posible. Por lo que está iniciciativa me parece genial. Lo que me aburre soberanamente?, los fanáticos de turno que aprovechan la mínima para construir muros de Berlín culinarios con Valencia(el diablo se escribe con V para muchos de más al sur de Pegó!). Que si paella, que si arroz, que si estos o aquellos no saben hacer arroz, etc, etc. Lo dicho, me cansa tanta víscera maquillada de patriotismo excluyente. 

https://www.google.es/amp/amp.diarioinformacion.com/alicante/2016/11/28/alicante-ciudad-arroz-nueva-marca/1833548.html

Así que hoy me vi ‘forzado’ a hacer un arroz propio del día otoñal, lluvioso… Cuál?. Un arroz con bacalao, coliflor y ajos tiernos(arrós amb floricol, bacallar i  alls tendres)…




 Conclusión. Amo el arroz y doy gracias de tener una madre que me ha inculcado el amor a la cocina con ‘corazón’. El vino que acompañó?. Un ‘Sueño’ malagueño de la Sierra de la Bota,  de Bodegas Cézar. Un vino con alma… 


Ambos se llevaron perfectamente… Me gusta el arroz, me gusta esta iniciativa.