Me encanta por estas fechas escuchar, leer, que si me he bebido tal joya o tal otra, que si me he comido tal  o cual delicatessen de precio desorbitado , que si he regalado perfumes de 200  euros, que si, que si… De verdad que este exceso puntual es síntoma de felicidad?Lo dudo!!! Cómo será la vuelta a la  normalidad de esta gente? Tendrán trauma postdigestional?. Cómo les sentará volver a comer un hervido, un arroz blanco o una humilde sardina?.Cómo llevarán el perfumarse con colonias de imitación?. No me gustaría estar en su situación. Cómo verán el volver al cartón de vino después de haber actuado cual avezados sumilleres por unos días?. Se me ocurre una idea. No sería mucho mejor dividir todo ese desparrame en varias dosis a lo largo del año?…Recuerdo las cenas navideñas en casa de un íntimo amigo. Era nochebuena y en esa mesa había lo mejor de lo mejor. No exagero. El patriarca sin embargo cenaba siempre lo mismo: café con leche, pan tostado con aceite y tortilla de patatas…PD. Aún nos quedan los reyes!!!

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