Algo se mueve en la capital alicantina en cuanto a vinos?. Lentamente, muy lentamente, pero sí. Algunos locales con alma, con pasión por el vino, están defendiendo un concepto nuevo en nuestra ciudad. Locales en los que se cuida al vino. Locales en los que el vino es parte fundamental y en los que sus propietarios buscan continuamente sorprender a sus clientes con pequeñas bodegas, con pequeños viñadores,con uvas casi desconocidas.  “La máquina de escribir” es uno de éstos. una planta baja muy antigua en un clásico barrio alicantino, Benalúa,  con techos altos, con un suelo hidráulico bellísimo, patio al fondo, techos altos, flores, naturaleza… Un local de una decoración que te arropa y te prepara para disfrutar del vino y de la parte ‘sólida’. No hay cocina propiamente dicha pero se puede comer y cenar perfectamente con lo que preparan con un gusto acorde con la atmósfera que nos rodea. Y Salva, su propietario y alma del lugar, poniendo su sello en todo, música incluida!, bien secundado por el personal. Este es un apartado, el de la música,  muy importante y casi siempre olvidado. Una buena atmósfera musical es un gran compañero de viaje del vino. Siempre preocupado y ocupado en vinos nuevos que ofrecer. Lugares como este son los que pueden cambiar el desolado panorama patrio en cuanto al consumo de vino. El marco es muy importante. Es parte de la experiencia de gozar con una copa de vino. Hay que ser optimista. Más bajo no podemos caer en el consumo de vino!. Hace falta gente con pasión que ofrezcan vinos con alma. Es el único camino para cambiar la debacle, no?… 

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