Te invita la Denominación de Origen Ribeiro junto a destacados comunicadores y blogueros del vino a visitar este rincón de Ourense. Hacia allá te vas con un compañero de viaje con el que compartes un proyecto-realidad en torno a los ‘vinos con alma’que cada día te engancha más y más(Indie Spanish Wines) .También acudes como la parte comunicativa de la Escuela de Catas de Alicante. Llegué  impresionado a mi mediterráneo desde esta bella y brumosa tierra gallega. Y entonces llegó mi proceso de sedimentación de todo lo vivido y sentido. En este caso, aún más. Fueron tres(en nuestro caso, Nacho y mío,cuatro) días intensos en extremo que necesitaban un periodo de barbecho para poder plasmar por escrito y por fotos parte de la experiencia. Quería, necesitaba,  poder transmitir todo lo que me traje de esta tierra de una forma lo más concisa y aproximada a la realidad. Al menos a mi realidad, a la que yo percibí. De ahí esa especie de barbecho, de dejar pasar un tiempo para ‘controlar’ mi efusividad e incluso agradecimiento por la invitación. Y ya llegó el momento. 

Hace breves días Ribeiro, su DO recibió un importante premio. Importante por quién lo otorga, Verema, y la forma de hacerlo, mediante votación de aficionados y profesionales del vino de nuestro país. El premio era al mejor Consejo Regulador de vinos de España… 

Llegamos a Santiago algunas horas después de lo previsto tras un ‘accidentado’ viaje del que prefiero olvidarme. Lo sentíamos por la persona de la DO que nos iba a recoger. Erika fue el bálsamo que apaciguó el tremendo malestar por el retraso eterno del vuelo. Inmenso trabajo el de Erika. La cara más ‘cercana’ por sus funciones dentro de la DO nos hizo la estancia de lo más agradable. Hace poco leí que uno no puede ser un buen profesional sino es buena persona. En este caso se comprueba a las mil maravillas. En el largo trayecto hacia el hotel nos pone al día con las mil y una preguntas que le lanzo en plan niño!. El paisaje, su conversación, algo me dice que el viaje va a ser mágico. Como así fue. Nos invitaron como nos indicó la gerente, Cristina Alcalá, para dar a conocer quiénes  son, su historia, su presente, y donde quieren llegar. Muchas DOs podían tomar nota de la pasión, pasión, sí, pasión, que Cristina tiene a su trabajo,la cual contagia. 

Llegada al hotel, contacto con algunos compañeros de los próximos días. Un grupo de lo más interesante. A muchos de ellos los conocía vía redes. En definitiva, gente de la que aprender, y mucho. Un lujo compartir estos días con ellos. Al día siguiente, empezamos la ‘maratón’ para los sentidos. En el extremo noroccidental de Ourense, al sur de Galicia en las confluencias de tres valles formados por los ríos Muñoz, Avia y Arnoia. Apenas 2.800 hectáreas de viñedo cultivadas entre los 75 y 400 metros son las responsables de vinos ‘diferentes’ en el sentido más laudatorio del término. Treixadura es su uva reina en las blancas junto a la albariño, albilla, torrontés, lado, macabeo, godello, palomino y loureira. Y brancellao, mencía, caiño longo y garnacha tintorera en las tintas. 

Una pasado glorioso fue el de Ribeiro. Dos siglos antes de Cristo ya tenemos noticias de su relación con el vino. Los monjes del Císter en San Clodio continuaron y perfeccionaron el estudio de terrenos y uvas. Y comerciantes judíos llevaron por toda Europa el famoso líquido de estas tierras. El río Miño hacía de excelente autopista. ‘Rencillas’  religiosas con los ingleses y plagas en siglos posteriores se unieron en contra de esta tierra. De 1850 a 1892 llegó la debacle. Oídium, mildiu y filoxera acabaron con la gloria y esplendor. Variedades nuevas más resistentes y emigración diluyeron ese gran pasado. 

Pero a diferencia de otras DOs donde siguen viviendo (mejor malviviendo) de rentas históricas inexistentes, en esta zona luchan por un presente y un futuro que devuelvan parte del prestigio del pasado. Y visto lo catado, que fueron más de 100 vinos!, lo van a conseguir. Han sustituido el monocultivo de palomino y tintorera por variedades autóctonas. Aunque bien es cierto que se pueden hacer grandes vinos en compañía de estas dos uvas, los ejemplares más longevos y de mayor calidad,  como nos comentaba un gran hacedor de vinos del que hablaré en breve. Pero esa es otra historia. 

Volviendo a los vinos,  y como dice la gran enóloga Almudena Alberca, el ‘poliamor’ le sienta genial a los vinos de Ribeiro. Lo comparto plenamente. Hemos probado coupages ciertamente espectaculares, tanto en blancos como tintos. Y un comentario añadiría aquí. Los tintos. Aunque son sólo un 10% del total,  son algo espectacular. Un frescor, una acidez con fruta que llegan a emocionar. 

Una combinación de producción en equilibrio, siempre trabajoso, obviamente, entre grandes y pequeños productores. Entre ‘adegas’ y ‘colleiteiros’, entre bodegas y cosecheros. Un afán por darse a conocer como demuestra esta experiencia con dos hashtags, #Ribeiro y #DescubreRibeiro que llevo ya como algo mío. Una tierra única por su belleza. Una autenticidad sin maquillaje en su gente, en sus vinos y en su gastronomía me dan el convencimiento de que he estado en una zona en la cual se preocupan y ocupan en mejorar día a día. Con todas las dificultades propias de una tarea como esta la de recuperar para el mundo del vino, de esta y futuras generaciones, unos vinos únicos, estoy convencido de que darán que hablar los vinos de Ribeiro. Y mucho. Ya lo hacen. Pero esto es sólo  el principio. Toda la magia de sus valles, de sus laderas, de sus ríos embotellada. Os imagináis lo que supone eso para los que amamos el vino?…

El viñedo se extiende  bocaribeiras

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