Sales a la calle, ves una aglomeración. Alguien en el suelo. Ambulancias, policías. Intentan reanimar a la persona que está en la acera… Sigo mi camino ‘tocado’. Esa persona, a la vista de todos, sólo, muy grave como se intuye. Su familia no sabrá nada. No me lo quito de la cabeza. Uno piensa que está curtido. Para las imbecilidades y memeces ‘cotidianas’, sí. Pero para algo así?. No. Hace un calor terrible. Hago mis gestiones. Y vuelvo un par de horas después al lugar de donde salí. Debo pasar por el mismo sitio. El sol ya es inmisericorde… Y ahí yace esa persona, ya sin vida. Sin nombre para mí, pero la siento muy cercana. Una sábana la esconde del exterior. Un policía y una persona de paisano ‘velan’ con dignidad a esa persona… Y recibo un puñetazo en mi conciencia. Pienso en su familia otra vez. Sabrán algo?. Pienso en el policía.  Triste, pero ahí. El tremendo calor ayuda a que la imagen sea infernal, pero muy real, descarnadamente real. 

En el lugar donde acababa mi periplo me comentan que están esperando al juez. Me retuerce por dentro y me calma el pensar en esas dos personas que no han abandonado la dignidad de ese ser humano… 

La vida es demasiado corta como para perderla con cosas vacías, con personas vacías… 

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