Paseas por tu ciudad. Tus pensamientos se suceden en un orden caprichoso. Respiras paz, tranquilidad, y las haces tuyas. 
Pero asistes a una cacería en toda regla. Y te altera profundamente lo que presencias. Te repugna sobremanera. Ningún animal actuaría así. Acorralando, humillando a su presa… Por vicio, por sadismo, por machismo, por incultura… Dos chicas paseando tranquilamente por un paseo marítimo cualquiera después de un baño matutino. Aspecto níveo de piel, aspecto de tierras muy al norte… 

Y comienza la caza. Apenas les llega al hombro el cazador. Pecho descubierto, tocamientos, gestos obscenos, intentos de besos. Una de las presas planta cara al lenguaje primitivo, acosador, salvaje en sentido despectivo, del ínclito. Pero a los pocos metros, otro bípedo sale tras ellas. Éste todavía más ‘tocador’, más violador de espacios femeninos ajenos. Se zafan como pueden las presas. Y llamo a la policía asqueado, pero esa es otra historia… 

Y vuelvo a casa jodido, en castellano. Jodido de ver lo difícil que es ser mujer muchas veces… 

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