Nació en Vega Sicilia nuestro enólogo Mariano García.

Su padre fue encargado de campo y su abuelo administrador de la finca que fundó Eloy Lecanda en 1864, que trajo de Burdeos 1.800 esquejes de cabernet sauvignon, merlot y malbec.

Muchas ganas de disfrutarlo in situ. La elegancia de sus creaciones, de sus vinos, me tenían embrujado hace tiempo. Y se ha vuelto a demostrar la máxima de que detrás de un gran profesional sólo puede haber una gran persona. Con Mariano se vuelve a cumplir este pensamiento que me persigue últimamente…

El tiempo hará justicia de lo que las paredes de la Escuela de Catas de Alicante han recibido desde su nacimiento en forma de conocimientos, de sentimientos. Grandes personalidades mundiales se acercan hasta esta isla sensorial que es la Escuela. Y una tarde como la de ayer te deja marcado, feliz. Y esperanzado. Un ‘jovencísimo’ revolucionario del vino castellano que, ciertamente, impresiona lo que ha conseguido hacer en pro del vino en estos últimos decenios. Ama el vino. Ama la tierra,la entiende como pocos. Sus vinos se alían con la perfección, van en su búsqueda, pero impregnados de alma, de cariño. Ayer fue un placer absoluto escucharlo en la Escuela. Directo. Sin concesiones. Una cata para recordar por los vinos… Y por sus palabras. Hay que escucharlo, impregnarse de él. Mejor Le iría al vino patrio… y a sus organismos. Mauro 2015, Mauro 2014 VS, Prima 2015, San Román 2014, Garmón 2015. El Duero vallisoletano y el Toro zamorano bajo su batuta pueden hacerte tocar el cielo. Me encantó su forma de entender el vino, su respeto absoluto a la tierra, por encima de normas kafkianas impuestas de forma surrealista por parte de la Administración. Casos como el de este mago hacedor de vinos con alma demuestran lo obsoletos que están muchos organismos públicos, que en vez de ayudar al desarrollo del vino, son un lastre imposible de soportar. Gente como él escuchan al vino, se dejan guiar por lo mejor para él al margen de tiempos de crianzas o reservas variopintas y anquilosadas y normas por el estilo. Un referente absoluto este señorial castellano. Sus vinos hablan de alguien abierto, de un alquimista que pone el corazón por delante y que simplemente encandila con sus vinos y con su lenguaje sin concesiones a la galería. Otra tarde para recordar en la Escuela de Catas…

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